Con anticipación compre el pasaje para ir a Iquitos. El campamento para niños nativos de la selva peruana se realizaría el jueves 07 de agosto. Estaba muy emocionada por asistir, pero esta emoción se desvaneció cuando recibí la llamada del Pastor encargado comunicandome que el campamento se había postergado por 13 días más. Lamentablemente mi pasaje no podía ser modificado, tampoco podía ser transferido ni regalado. Las restricciones fueron claras antes de comprar el boleto. Tampoco nos permitían cambiar las fechas sea cual fuere el caso. O era usado o se perdía. Aunque la aerolínea siempre gana. Qué situación!
Hace dos días, aún dudando y con una extraña sensación, decidí usar el boleto a pesar que el propósito ya no sería el mismo. De hecho, la emoción no era la misma, pero las cosas siempre suceden con algún propósito, aunque hasta ese momento no tenía ni la más mínima idea de lo que habría de suceder.
Hoy me embarqué hacia Iquitos desde Lima. Ya en el avión el piloto dijo que el tiempo no era muy favorable, pero podía cambiar en el transcurso del viaje. Cuando estábamos sobre Iquitos anunciaron que sería imposible aterrizar, y que la siguiente opción para aterrizar en estas situaciones era la ciudad de Lima. Cuando escuché eso, no entendía, la gente en el avión se quejaba, murmuraba, y yo seguía sin entender. Estaba sorprendida. Señor que vas a hacer? me preguntaba.
Al llegar a Lima, sólo dije: Wow. Los encargados comunicaron que por este motivo, la aerolínea SI permitía cambiar la fecha del pasaje. Iba a poder asistir al campamento! Yo me reía sola, Dios tenía todo planeado. Camino al counter un señor comentó: A las 7:00 a.m. Iquitos ya estaba despejado. Nosotros sobrevolamos Iquitos a las 6:40 a.m. y el avión dio algunas vueltas, pero no pudo aterrizar, solo 20 minutos después, el cielo ya estaba despejado.
¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? decían aterrados sus seguidores, Es Jesús. El es el mismo! No ha cambiado! Hoy les dijo a las nubes que no se movieran, que se queden ahí y cuando el hubo acabado con mi caso, las mandó a pasear. Mi boleto cambiado, un milagro increíble y un paseo inusual e inesperado. Hoy pasee por el cielo peruano, disfrutando de una hermosa vista por 3 horas, la selva, la sierra y la costa. Que viaje para más estupendo. Dios no deja de sorprenderme y seguro no dejará de hacerlo.













