La oración de una niña

Ella empezó a orar mientras su papá manejaba el auto. Los minutos pasaban y la pequeña abrió su corazón y empezó a clamar con lágrimas en sus ojos a Dios. A la vez su hermanita menor sentada a su costado, se tapó con las manos el rostro porque no podía aguantar más, la presencia de Dios estaba en medio de ellos, dentro de ese auto.

La madre levantó las manos y empezó a orar y alabar a Dios, el papá no podía estar ajeno a este tiempo, y sin pensarlo soltó el timón, levanto sus manos y adoró a Dios, juntos dentro de un auto, esta familia gustó de un tiempo maravilloso con el Señor. Parece que el auto se condujo por unos minutos solo, me decía la madre de las niñas. Desde ese día me dí cuenta que no sólo es orar con las niñas un momento en las noches antes de dormir, o hacer una simple oración, por el simple hecho ser pequeñas, pensamos que no pueden tener buenos tiempos de oración como un adulto. Después de este tiempo me di cuenta que podía orar junto con mis hijas y juntas gustar de la presencia de Dios. Las cosas han cambiado ahora, oramos, clamamos juntas y la presencia de Dios se mueve en medio de nosotras.


Salmos 8:1-2, !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo.


La oración de una niña trajo una transformación en la manera de pensar de los adultos, cuán sensibles debemos ser para prestar atención a los que Dios quiere enseñarnos a través de la boca de los pequeños.


Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Mateo 18:4